4 ago. 2009

Blood Red Shoes (en la otra casa del tiempo abolido)

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La casa del tiempo abolido de Bram no es la casa del tiempo abolido del señor De la Rogne, ni mucho menos, aunque tiene el mismo encanto, o no el mismo, ustedes me entienden, sino un encanto de igual intensidad. Una mujer enfrentada a un doctorado que se la está jugando, que le puede hacer aborrecer, pero tampoco, a Baudelaire, a Poe, a Cortá... No, a ese no, con ese no hay peligro. Traicionando sin querer (o sí) a los tres anteriores con un admirador de todos ellos: la historia de un nazi poeta torturador chileno inconmensurable (una historia sobre las mil caras del horror, una novela: Estrella distante, adivinen de quién..). Un tipo, seducido por un plan desde el principio traicionado: se supone que piscina más cerveza supone un resultado claro, matemático, previsible... Pero no es así, porque está Bram, incansable Bram, y sobre todo una canción, o varias, siete u ocho de este grupo, Blood red shoes, que nada más que por el nombre merece todos mis respetos, pero no solo por él... Escuchar cuatrocientas mil veces esa play list acompañado de un libro nuevo, que ya no está en pañales, qué va, un libro que te planta cara, como si tuviera diecisiete años, que edad más mala, y que te echa huevos, te dices a ver si logras derrotarme... Un libro a medias, una piscina, cerveza, pero sobre todo siete u ocho canciones para plantarle cara a ese hijo rebelde (que si te descuidas, te ahoga en la piscina sin pensarlo).

1 comentario:

Bramina Zut dijo...

Esa ecuación tuya me recuerda a esa otra: literatura+enfermedad=enfermedad, combinable desde todos los ángulos de un poliedro inmenso, es decir, amor + muerte= muerte, pero amor + literatura= vete tú a saber, a veces la ficción del amor, siempre bajo el foco de lo que parece ser, parece, digo, literatura mala, pero otras terror, horror a manos llenas, porque si la literatura nos gana la partida de la vida entonces es Bram Stoker Morelli encerrados en un cuarto al borde de la parada cardíaca del terror. Cerca de Poe pero sin su lógica aplastante, ahora.
Gracias, Morelli, por los malditos zapatos rojos que para mi son sangrientos, y porque piscina+cerveza siempre serán contigo otra cosa distinta a las bombas efímeras que nos lanza los bombarderos del siglo XXI desde Punta Umbría.
Acabo de colocar el 50 al lado de Rayuela y todos sabemos lo que esto significa.

Bramina Zut -NG-