4 jul. 2009

Stalingrado: a propósito del devenir de Cuento y aparte

Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura. Roberto BOLAÑO

40 cuentos, algunos defenestrados, otros afilados con la piedra de la periferia, buenos cuentos y raros cuentos, la mayoría raros como sinónimo de neogomorritas o como sinónimo de extraños, pero pensamos que cuentos duros como la cabeza de un soldado soviético en pleno cerco a Stalingrado.

Hemos ganado, señores, parece que sí, los 40 relatos del ciudadano Juan Cruz López, reunidos en Cuento y aparte, se han llevado el gato al agua. Ganar Stalingrado significa aquí ganar el Premio de Narrativa del INJUVE.

Reciente, muy reciente, escribiendo con la resaca del champán (cortesía de Bram) que nos zumbamos ayer, mientras escuchábamos un concierto de jazz soscón que pensamos sólo sería capaz de soportar El Hombre Venido del Norte (EHVN). ¿Alguien recuerda cómo demonios se llamaba el baile con el que los rusos celebraron la toma de Berlín? Da igual. ¡Que se jodan los putos nazis!

5 comentarios:

Bram dijo...

Cuento y aparte es un librazo del magnánimo autor de 99 pasos para dar el salto.
Es un honor tener en la ciudad a tamaña cabezota llena de pepitas de oro en forma de proyectiles literarios que, no nos cabe duda, dejarán mella en una probable pero incierta enciclopedia de escritores ficción que alguien que anda por ahí está preparando en estos precisos instantes y que no tardarán en recibir en casa los susodichos integrantes el mismo día de su muerte, como en uno de los mejores relatos del 99.

Bravísimo, Juan.

Bram, algarabía y platillos, algo muy parecido a la felicidad esta mañana -NG-

Blumm dijo...

Enhorabuena pues, de nuevo y a desbrozar más bosques.

¿Quién lo edita?

Mantén al personal al tanto. Gracias.

nueva sodoma dijo...

Pero qué demonios es esto... Dejen de premiar a esta gentuza!

Anónimo dijo...

¿Putos nazis pero benditos soviéticos?
No entiendo que a estas alturas se pue^dan usar clichés como éstos.
Una buena temporada en Cuba picando piedra es lo que haría falta al autor de este reseña, comunismo en dosis homeopáticas.
Este trincherismo de ir por casa da un poco de risa, ¿por qué no se dedican a hacer acciones humanitarias y dejan de hacer de revolucionarios de salón? La literatura como pose es un desastre, y si la pose es política, peor.
Querrían ser como los autores que leían los defensores de Stalignrado? Nadie se acuerda de ellos, eran funcionarios al servicio del poder. Y Stalin por fin se sabe que mató 5 veces más inocentes que Hitler, que no era más que un pequeño burgués en el fondo, sin sentido de la grandeza, como el padre de todas la Rusias...
saludos
El hijo del hijo de Trostsky.

Anónimo dijo...

insistimos, que se jodan los putos nazis, y los soviéticos también...

el hijo de durruti