28 jul. 2009

No estoy hablando de Maldoror


Esta noche pienso en el mal, en lo mucho que me gustaría tener una edición antigua en versión original y, a ser posible, con anotaciones ajenas en los márgenes de Los cantos de Maldoror. Esto me lleva a recordar aquella edición prestada en la que leí hace años La condesa sangrienta de Alejandra Pizarnik.


Hay un silencio mental, algo como un espacio.


Pienso en el camaleón que es la tortura. La corbata colombiana es una de sus caras, esa tortura final, silente, a las que los narcos y paramilitares colombianos someten a los delatores; el miedo en el silencio. Pienso en el modo en que la lengua asoma por el cuello rajado, como una macabra y sórdida corbata. Todas las formas de tortura.


Pienso en el mal y sé que no es un concepto plano. Esta noche tardaré en conciliar el sueño. Pienso que antes pensaba en la idea de crimen que manejaban los escritores franceses del XIX, aunque Lautréamont no era exactamente francés de nacimiento, claro, pero el planteamiento de sus cantos sí. Pienso en que antes de empezar este post reflexionaba a propósito del crimen en los cuentos de Barbey d’Aurevilly y Villiers de l’Isle-Adam y en que d’Aurevilly y de l’Isle-Adam me resultaban entonces de un naif insoportable comparados con Isidore Ducasse, ahora completamente inofensivo.


La violencia sexual como arma de terror; un lugar similar a Darfour que no es Darfour, lo poco que últimamente hemos oído hablar de las mujeres de los campamentos de refugiados sudaneses instalados en el Chad y de tantas otras cosas.


Había pensado hablar de literatura, (¿esto qué coño significa?), de Maldoror y de la gratuidad del mal, del placer en el mal.


La realidad supera a la literatura en demasiadas ocasiones.



3 comentarios:

tr(a)nshistoria dijo...

Le has tomado la medida al medio, Su Bramísima. Qué bueno, aun hablando del terror y de la literatura. ¿Cuál ha sido el "tema" de los últimos dos años? El peligro, digamos, estrella de la temporada... El silencio. La corbata colombiana. Ese personaje que nos fascina y que a veces nos produce nauseas... La madre de todas las alicias habidas y por haber. Si tuviera esa edición, te la regalaría

Blumm dijo...

Pisa Mimo. Quizás tengan algo.
Los cantos son grandes, muy grandes.

nueva gomorra dijo...

Precisamente en Mimo encontré "Las diabólicas" y un curioso ejemplar de "La revue des lettres modernes" dedicado a André Gide. Iré a ver a Rafa, a ver qué puede hacer. La que tengo es la de Visor, con no pocas erratas, por cierto, pero menos da una piedra. Y sí, Maldoror es un gran tipo y los cantos un librazo.
Un saludo, Blumm.

Bram Stoker -NG-