11 jun. 2009

Rituales



Cees Nooteboom, escritor y poeta, lector de Italo Calvino, Jorge Luís Borges o Vladimir Nabokov, un apasionado del viaje y de la filosofía, un holandés errante con una apuesta valiente y un compromiso con sus raíces al escribir en su lengua materna, al margen de la fama, las ventas y demás hierbas. Aunque, precisamente gracias a «Rituales», ganador de un concurso cuyo premio consistía en la traducción al inglés de la obra, comenzó a ser conocido fuera de su país.

Inigo Wintrop, un diletante y peculiar marchante de arte con grandes dosis de existencialismo a sus espaldas, deambula por el mundo dejándose llevar por el azar y los encuentros fortuitos. De esta manera conocerá, espaciado en el tiempo, a Arnold y Philip Tadd, padre e hijo, cuyas formas de enfrentarse al horror de la existencia y de la muerte se fundamentan en los rituales de la cotidianidad. Al fin y al cabo, disímiles formas de situarse y protegernos frente al mundo y el desorden, frente a lo que nos rodea y nos desborda. Una historia esta en donde el señor Nooteboom saca a relucir reflexiones acerca de diversos temas. Una mordaz crítica de las religiones: «Todas las religiones son una misma y errada respuesta a la misma pregunta, siempre la primera de todas: ¿Para qué hemos venido a la tierra?», de la concepción de Dios: «Dios suena como una respuesta, y eso es lo más nocivo de esa palabra: que se use tan a menudo como respuesta. Él tendría que ponerse un nombre que sonase a pregunta», del propio ser humano: «Nunca he tenido en mucha estima a los hombres, la verdad. La mayoría son cobardes, conformistas, confusionistas, avariciosos. ¡Y lo peor es que se contagian los males entre sí!». También sobre el suicidio: «De haber tenido alguna ambición, se habría visto como un fracasado, pero no tenía ninguna, así que consideraba la vida como una especie de extraño club del que le habían hecho socio como por casualidad, y del que podían echarle sin dar explicaciones. Ya lo tenía decidido: el día en que la reunión le resultara muy aburrida, la abandonaría dando un portazo», los recuerdos: «Qué raro que los recuerdos sean las únicas seguridades que nos quedan. Quien nos los despierta es considerado como un intruso importuno. […] tantas puertas abiertas que estarían mejor cerradas. Lo que había sucedido ya estaba ordenado y era suficiente. Una parte del envejecimiento consiste en negarse a admitir más recuerdos» o la soledad: «Los hombres no saben estar solos en el mundo».

El humor, la crítica, la ironía y la carga reflexiva vertebra todo el libro. Un continuo goteo, un permanente cuestionamiento. Un viaje a lo largo de los años de la mano de dos singulares personajes y algunas lecciones que aprender. Todo un descubrimiento.

3 comentarios:

Juan -NG- dijo...

sí señor. Además es uno de los primeros libros de la colección compactos de Angrama (antes de que se vendiera en kioskos y demás cosas que no nos interesan). muy buenas las texturas. me encanta leer los libros que ya has leído porque creo que coincidimos a la hora de subrayar (sí, lo sentimos, subrayamos los libros y hacemos demasiadas anotaciones en los márgenes). que bueno es este cesc fabregas

nueva sodoma dijo...

A toda la ciudadanía de Nueva Gomorra:

La cumbre bilateral entre Nueva Sodoma y Corea del Norte ha sido todo un éxito.

Absténganse de cualquier movimiento hsotil. Estamos preparados para lo peor.

Portavocía del Consejo Supremo de Arcontes de New Sodome

El ángel caído dijo...

"Rituales" tiene un pintón, lo pongo en cola para, por lo menos, el 2010, que la literatura francesa de finales del XIX me trae ahora de cabeza.

Estupenda reseña.

A Nueva Sodoma:
Les advertimos de que próximamente tendrá lugar una cumbre histórica entre Nueva Gomorra y el sur de Italia con el objetivo de reivindicar las bendiciones del sol, el mundo fashion y la dieta mediterránea, una anticumbre parodia en respuesta a sus escarceos con el armemento nuclear y el régimen norcoreano.

Por cierto, ¿para cuándo un enfrentamiento dialéctico postapocalíptico Nueva Gomorra vs Nueva Sodoma?

El ángel caído -NG-