1 jun. 2009

Quisiera abrir esta noche la puerta

Quisiera abrir esta noche la puerta que me abriga
cuando el sol se esconde
y encontrarte,
desnuda,
que sólo tus ojos te arropen
y comenzar a soñarte como últimamente lo hago.
Sumergirme en el delta de tu entrepierna,
probar tus entrañas sintiendo tu sexo en mi boca,
así, bien cerquita,
como siempre lo hice.
Recorrer la geografía de tu cuerpo sin otra brújula que el deseo,
sin otro mapa que la pérdida de unos papeles ya perdidos.
Ahogarme en ti, saciar mis ganas en ti,
destrozar mi sexo contra el tuyo sólo por tenerte aquí,
a mi lado,
que es de donde nunca debiste emigrar,
maldita sea tu amistad nómada,
maldita la peregrinación que siempre va conmigo en tu busca .
Y vaciarnos, y sentir tu pecho en mi espalda,
que tu compaña me haga de almohada
que tu brazo sea hoy mi bufanda,
que me cure del frío que paso cuando te siento lejos,
y duermo solo, como siempre,
abrazado a la nada en el recuerdo de tu todo.

Ángel Rodríguez López

4 comentarios:

nueva gomorra dijo...

Muy bueno, Ángel, te has hecho imprescindible en nuestras calles. Es una alegría volverte a leer...

San Bram el japonés dijo...

Quedas nombrado, por obra y gracia de los habitantes de este lugar, Vate Erótico de la Urbe, recibe las llaves del Condado de Venus, un paraje incomparable situado justo debajo de los Campos Marciales del Deseo, en la campiña gomorrita de los gorriones y gorritas.

Y esto solo para empezar, claro, que ya habrá tiempo de coronarte con la Palma de la victoria y de procesionarte el día de la primavera junto al paso de Afrodita y de nuestro pequeño cupido lírico, aparte de todos los bibelots de huesos de marfil que utilizan los viejos en sus romerías y de la biblia de oro de los decadentistas que sacamos a la calle una vez cada dos años, así como de las páginas de aquel manuscrito secreti del siglo XV que recoge nuestros romances eróticos populares y que hasta ahora nunca nunca nos hemos atrevido a exhibir en público (por el momento, desde el Instituto Central de Natalidad, el ICENA, mantenemos un control riguroso y férreo sobre la demografía de los gorrinones y tememos que este tipo de actos pueda redundar en una avalancha masiva de seres nuevos con olor a bebé, por lo que hemos decidido abstenernos y mantener lejos de las calles la poesía erótica popular).

"Abrazado a la nada en el recuerdo de tu todo", podría bien ser el epitafio del fénix que está a punto de echar de nuevo a volar.

San Bram el japonés -NG-

Víctor Mesa dijo...

me quito mi sobrero de copas y lo dejo ahi tirado por si crece algo...

Anónimo dijo...

simplemente genial!