24 may. 2009

José Díaz Fernández




Si de arqueologías literarias se trata, qué mejor rescate que desenterrar la obra de José Díaz Fernández, escritor y periodista español nacido el año del desastre en Aldea del Obispo (Salamanca). José Díaz Fernández no se estudia en los institutos y apenas si se menciona en los cursos de literatura de las universidades españolas (y digo apenas, porque probablemente de no haber sido por José Antonio Fortes, profesor del Departamento de Literatura Española de la UGR, este valiente autor me seguiría ahora siendo desconocido) y, sin embargo, como los miembros de la Generación del 27, colaboró bajo los auspicios de Ortega y Gasset en la famosa Revista de Occidente, eso además de estar en la brecha de la avanzada literaria y de renovar la novela de la época y traer a España un nuevo concepto de vanguardia, término al que José Díaz prefería el de «literatura de avanzada», porque para él el primero estaba asociado a una élite intelectual reaccionaria e ideológicamente cercana a las esferas del poder y a la Iglesia (a este respecto véase su ensayo El nuevo romanticismo, en el que sienta las bases de lo que según él ha de ser una verdadera literatura de avanzada que participe activamente en la creación de la sociedad futura, una literatura vinculada a la vida y en pro de una sociedad justa y rehumanizada).


Rescatamos a José Díaz Fernández porque el canon literario parece haber querido silenciarlo y porque su obra artística aspira a un cambio, no tanto a un hombre nuevo sino a una sociedad nueva basada en una idea de justicia. Porque no se rindió. Lo rescatamos también por valiente y certero. Lo rescatamos también porque como tantos otros tuvo que exiliarse, con su mujer y su hija, a Toulouse tras el desastre del 1939 y porque no claudicó.


Pero como tantas otras veces, no todo el monte es orégano, si bien La venus mecánica, una de sus dos novelas (la otra es una colección de cuentos que escribiera en Marruecos donde luchó como soldado, El blocao), nos muestra la lucha de un periodista, Víctor, y una culta muchacha, Obdulia, por superar las ideas burguesas recibidas, romper el molde social y luchar por la libertad, su obra aqueja un evidente tono paternalista para con la mujer (a la que por razones estratégicas casi deniega el derecho a voto en El nuevo romanticismo, aunque claro, el ensayo tenéis que leerlo, que ya sabéis que las limitaciones de espacio acaban como siempre parcializando… y todo menos eso, ¡Nos libre Diez!), aunque impere su esfuerzo por convertirla en sujeto activo, en dueña de su libertad y de su vida. Ilustrativa a este respecto es la cita que incluimos a continuación, procedente del capítulo 34 de La venus mecánica, titulado «Sueño del cloroformo», que trata sin ningún tapujo y en la España de 1929 el tema del aborto a través de las palabras que le dice a Obdulia el doctor de la clínica francesa en la que acaba de abortar:


«No tenga usted ningún recelo. Nuestro cuerpo es ya lo único que nos pertenece. La eutanasia es tan legítima que está admitida en el derecho moderno. Las sociedades nuevas concederán al hombre esa libertad, la más alta de las libertades. En nuestra vieja civilización se mata a los hombres por razón de Estado; se consuman los crímenes colectivos. ¡Y ella es la que habla de la libertad individual y de los derechos del hombre! Sólo se justificaría el crimen en nombre de la vida. Porque la vida humana no es una cosa transmisible como predica la moral burguesa. ¡Cochina moral! Nuestra vida no es la de los hijos, porque la de ellos no es nuestra. Los hijos no tienen nada que ver con los padres; no son su continuación, son su oposición. Lo que sucede es que la sociedad necesita esclavizar a los hombres por medio del sentimiento de paternidad. El pueblo cría hijos para la miseria y el dolor. Señora, no tenga usted remordimiento. Usted es una mujer nueva».


Para más información:

http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/18971/Jose_Diaz_Fernandez_Prosas

http://www.antorcha.org/liter/jdiaz.htm


Sin más, se despide la ciudad, que cae la noche y el viento silba aires de Nuevo Romanticismo.



4 comentarios:

nueva gomorra dijo...

Nueva Gomorra, como colectivo editorial antiestalinista declarado, advierte públicamente que a pesar de haber reseñado un artículo que aparece en la web antorcha.org, nos desmarcamos totalmente de los fines, tácticas y estrategias del partido Partido Comunista de España (Refundado), partido cuya web oficial es antorcha.org y que en la actualidad está ilegalizado por la muy cuestionable ley de partidos, y, sobre todo, nos desmarcamos públicamente de los fines, tácticas y finalidades de la organización terrorista a la que este partido presta apoyo, los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO).

Anónimo dijo...

Me alegro de que Bram haya hecho este pedazo de rescate. Cuando se piensa en renovación en la primera mitad del siglo XX siempre pensamos en generaciones y en residencias de estudiantes... también pensamos en las influencias del extranjero y en los ismos que bajaban de Francia. Por eso es toda una sorpresa encontrarnos con José Díaz Fernández.

Gracias Zuti. Debería reeditarse La venus mecánica

nueva sodoma dijo...

¡Pues nosotros estamos a favor de Luis García Montero y todos los poetas no malditos de la Generación del 27!

nueva gomorra dijo...

Pues Nueva Sodoma se puede ir al pairo o a pescar nueva sentimentalidad al estanque de los patos del parque, mientras degustan al sol un paquete de pipas del Pelotazo.
Sea.
¿Han probado a leer algo serio alguna vez, newsodomes?



Bram -NG-