9 ago. 2013

El discurso vacío


Ahora siento que he perdido pie por completo, que mi mente está fragmentada, que estoy invadido por una parálisis psíquica -y poco a poco también se va haciendo física-. No hay nada en el presente que signifique contento, ni por un instante; no hay paz ni sosiego, no hay sueños para recordar -como si el espíritu fuera un campo árido, un desierto. Y no hay el menor atisbo de futuro, de ningún futuro deseable. Todo es un precipitarse de los días, las semanas, los meses y los años, vertiginosamente, sin huellas, vacíos por completo de contenidos, hacia la muerte como única certeza. Día a día, desde hace demasiado tiempo, sólo puedo observar pasivamente los progresos de mi ruina.

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