16 jul. 2012

Algunos poemas de Berna Wang (y II)


*

Me seco el sudor, guardo
el sable y me quito
el casco teñido de sangre.
Abro despacio la puerta de mi casa.
En la oscuridad oigo
el sonido metálico de otro sable
que se alza sobre mi cabeza.
La noche es una puerta
de dos filos.

*

Te reconoceré cuando llegues.
Solo alguien con las heridas cerradas,
solo alguien
que ha aullado de dolor mientras las curaba
podrá mirar sin miedo
mis cicatrices
y caminar conmigo en paz.

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